domingo, 14 de noviembre de 2010

Candalagnia


los cobertizos siguen helados
mientras los sonámbulos se precipitan
a lanzarse a hondadas naufragas
¡abre las puertas!
¡deja que las ventanas hablen!
¿qué hay detrás del muro de las palabras?
has lanzado solo gestos
y las sombras se han encargado
de devolverte el vacío

¿recuerdas a Bataille y a su musa decapitada?
ella camina por los pasillos
y persigo su sombra
para besar el racimo de la noche

¿buscas en mis costillas tu origen?
te digo que no hay nada que dios haya inventado
no hay nada en las holladuras de estas sábanas que nos una

veo
logro ver una mueca que se clava
en los vértices de mis comisuras
y tú labras con tu lengua
un lúdico espasmo
estamos alejados por la carne
por el génesis
por el desdén del humano
y su fantasía que exploró
en las letanías impúdicas de un sapiens

levántate de la cama
y señala la herida que te he ocasionado
yo devolveré tus laceraciones con lágrimas taciturnas
el látigo se oculta debajo de tu lengua
es una gillette oxidada que premedita su cortadura en mi cuello

las gotas comienzan a caer
el efluvio de versos se lanza
suicida
de mi boca;
¡recógelos!
no tengo la paciencia de hacer un poema
con los restos de la costumbre
construyo con harapos un grito endeble
que se escurre por tus piernas
y penetra hasta la fascinación de tu orgía
me convierto en lacayo de tus gemidos
en la quimera que acude al llamado
y tus pezones se levantan con los embriones de mi sed

famélico
he decidido lanzarme al cuerpo que acusa
al lascivo nombre que emerge de tus muslos
acaricio con bocanadas gélidas
la grieta de tu biológico destino

¡abre las puertas!
eres la decapitada
acéfala
errática
convulsiva
orgiástica!

¡deja que las ventanas hablen!

abres los orificios
y los falos erguidos descarnan su violento instinto
surcan los caminos velludos de tu alma
y mis piernas tiemblan con tus alaridos lastimeros
te han poseído deidades antiguas
caballos mutilados
cadáveres de anatemas

tu boca
boa hambrienta
traga el semen de la dinastía de la soledad
tu ano aprieta el glande de un barbado diábolo
y esperas sigilosa la descarga en tu culo

nos dejan a solas

levántate de la cama
y señala la herida que te he ocasionado
yo devolveré tus laceraciones con lágrimas taciturnas



Por: Joc Deux



1 comentario:

Anónimo dijo...

Solo una fans mas.