jueves, 2 de diciembre de 2010

Rutinario


sus ojos
se engrapan
a techos abúlicos
y las agujas defenestradas
de esos ángeles nacarados
se insertan en coágulos

la yerba se desborda de un lucky
las faldas en el closet
destiñen su sed
y el timbre permanece desconectado
todo en un péndulo parapléjico

nada se mueve para ellos
ni siquiera el ardor del sexo
o las onceavas penetraciones
que pulen una simulación de coito

algún infeliz en la vereda
arrancando los pétalos del ripio
cuenta las veces que ha sido amado
mientras tres billetes acarician los muslos
de una puta
que miserable se mete a tres Lincolns
por su vagina árida

las calles se encienden
el fuego
inunda esquinas
y ahí siguen
los ángeles
desterrando a estrellas tullidas

el repiqueo del teléfono
se extingue
mientras ellos se yerguen
con la certeza que el mismo tipo
que cuenta las veces que ha sido amado
se quedará con el último pétalo
ahorcado a un semáforo





Por: Joc Deux