viernes, 7 de octubre de 2011

POSTRACIÓN






       En dos horas no pude concentrarme, la escritura se mostró débil; un castillo de naipes frente a un tornado.
Contemplé, asustado por la postración creativa, a las persianas que cortaban a la oscuridad como un hacha.
Supongo que algo sucedió en otra parte; por ejemplo: una mujer escupió al pene de su amante antes de chupárselo en un motel; un hombre, entre ebrio y lúcido, recitó un poema de Medardo Ángel Silva, en su mente, mientras su amante gemía en un destierro de placer; también, dos amantes se despidieron con un abrazo trágico. Ella se montó en un taxi; él la vio alejarse y luego imaginó la sombra de Silva tejiendo su muerte con una pistola; o quizás, un tipo que no se rinde escribió un cuento maravilloso.

       Todos estos pensamientos me asaltaron y los encontré inútiles, como tocar los timbres de los vecinos, cuando niño, y correr a esconderme imaginando sus rostros llenos de ojeriza; pero nunca existieron vecinos, timbres, niñez, amantes,  un cuento maravilloso o un poeta con un boquete en su cabeza.



2 comentarios:

Adriana dijo...

Esto describe tan bien algo que creo haber sentido, pero que resumo en un frío azul desde la columna vertebral hasta la punta de los dedos, y viceversa.

Primera vez por acá, volveré.

Jo-c Deux dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.