martes, 3 de enero de 2012

INOCENCIA POR TAQUICARDIA




salí por pura taquicardia
raspando mi nariz 
con los sordos instintos
y alardeé en los callejones
empuñando un lápiz
como una navaja neurótica

entré a una verde cantina
con humanoides
vestidos de franela
y pantalones de tela
ellos regaron en los escombros
sus risas amargas
implorando que los embates
de sus  arcadas
señalen el camino al infierno
al que deben abrazar

vi
a una joven trigueña
que arrancaba
las patas de una cucaracha
y con la risa impoluta
las lanzaba
a los charcos de meado
y cantaba una canción colgada
de los flecos de la muerte
y sé que ella
era un ángel desnudo

la intentaban abrazar
con bufidos   
ella era la prosa inquieta
de las costras
y su mirada ya sepulta
mordió mi nombre
y se dejó desfallecer


regresé al instante
cuando mis ojos se empeñaron
a ser lagunas tristes
y la recordé
sentado en la hamaca
de la inocencia


Imagen: Fotografía,Hiroshi Sugimoto