domingo, 3 de febrero de 2013

RESISTENCIA




nada destruye al delírium
la imagen petrificada
de un vagón repleto de vacuidad
o la noche que se diluye
entre cada sorbo

entre cada canción 
que creo haberla escuchado
en un cuarto distante 

al que me escondo
 
nada destruye al trémens
la taquicardia de los monstruos
que abren mi estómago

nada destruye
a la corazonada del cenicero
donde dejé olvidado mi pulmón
y las demás cosas que ya no necesito

goteras
nada destruye a las goteras
al cristal encendido
o al dipsómano que atrapa con una mano
la palidez de la ciudad
y con la otra el revólver
que contiene la bala
única oportunidad
de recolectar en un futuro
las flores del ostracismo





Imagen de Stefan Gesell



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