domingo, 6 de octubre de 2013

CARIZ



El cuerpo también es muerte,
muerte de ceremonia,
de florecer.
Arraigado a la idea de descomposición.

Vejez: Puente de deseo, cosido a una sombra
que desenvaina
su cariz y muerde la sonrisa que desahogas.

La noche es muerte;
el día es un columpio 

que regresa sin el niño que lanzaste.

La ausencia es una forma de morir,
de a poco, de las memorias, 

de las oportunidades.

Todo, es posible, que sea muerte.
¿Y las escaleras hacia arriba; 

y los ascensores descompuestos
y la fruta que se desnuda en tu boca; 

y la lágrima que cae sobre la piedra incandescente;
y las cortinas amarillas;
y los trabalenguas que van tras los trenes;
y los gemidos que ahogas en la costumbre?

¿Y los poemas que robaste en el cementerio;
y las flores que marchitaste en tus párpados?

Tantas cosas en un solo mundo,
en un solo cuarto,
en un solo soplo,
y todo debe morir.




Imagen de Arno Rafael Minkkinen



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