domingo, 24 de noviembre de 2013

RESIGNACIÓN



he llegado tarde
invisible
a la desnudez de la ignominia
goteando del sexo
dejando morder a los días la incapacidad de gobernar el exilio

he llegado tarde a mi nacimiento
a mi muerte
a lo que conmueve y abraza un solo disparo
como el suicida que enternece a sus espejos
con la inefable paciencia de la pólvora

he llegado tarde
con los huesos raídos
con la voz entrecortada
a ese laberinto repleto de minotauros dormidos
a los que he implorado que despierten
que acaben con sus designios
que atraviesen sus cuernos  el yelmo de mi muerte

he llegado tarde
a ver todas las cosas que desaparecen
los gritos que ceden al vértigo
y a mis palabras que ahora se alejan de mi voz

he llegado tarde
por eso escribo lo que no podré aplaudir o llorar




Imagen de Matteo Venturi



1 comentario:

José Valle Valdés dijo...

Un poema estupendo, amiga.

Abrazos