lunes, 12 de agosto de 2013

BESO CLAQUETA



Aprecio su quietud
Su carcoma
Su perecedera
Y vacía mirada
También Aprecio
No ser yo
El que ocupe ese espacio inútil
El albergue
En proceso de putrefacción

Aprecio contemplar
Mi futura quietud
Carcoma
Perecedera
Y vacía mirada
Colgada del reflejo
De ese cristal
Que llamas vida
Y yo llamo
Epitafio




Imagen Lee Jeffries



domingo, 11 de agosto de 2013





No eres un personaje de Jarmusch; triste y solitario; no hay, al final del libro, un desenlace fatídico o una vuelta de tuerca a lo Auster. Tu Scriptorium será solo un escritorio, y la ventana la claraboya por donde el humo de tu cigarrillo emigrará allá donde tú no irás. 


No eres una llanta pinchada en medio de un tiroteo, o un Rock star que rompa guitarras en las cabezas de tus fans. No eres un farmacéutico amable que regala antidepresivos a las chicas desesperadas; no engancharás ninguna de esas mujeres, porque ellas solo piensan en ríos dinamitados y muñecas rasgadas.


No oirás en ningún estéreo la  música de tu predilección; siempre habrá locutores hablando de sus peinados y de los fantasmas que inyectan heroína en  sus glandes.  La goma del parabrisas estará dañada; jamás conocerás un buen mecánico que arregle tus huesos o un doctor que le ponga un buen motor a tu caballo.


No conocerás el arrepentimiento luego de tu primera víctima; ni sábanas limpias en los moteles que puedes pagar, o mujeres que sepan lavarse sus bocas con otra cosa que no sea whisky barato


No habrá en las iglesias estampidas de ángeles ni en el baúl de los recuerdos un columpio para elevarse hasta tocar las nubes de celofán.


No brindarás con tus héroes; ellos están enterrados en Montparnasse, o lamiendo las paredes blancas de Mondragón. Quizás estén en Charleville o en el cuarto de al lado volándose los sesos una y otra vez.


No conocerás el cielo o el infierno; solo los cuartos vacíos y las rieles del tren; poemarios mojados y paraguas envejecidos; puertas cerradas y llaves oxidadas; navajas en el vientre de la derrota; platos de comida en trampas de osos y almohadas rellenas de fetos; soledades en las entrepiernas de mujeres.


No conocerás qué tan duro puedes caer hasta que tus huesos sean polvo, pero sabrás que el vértigo es la única manera de sentirse vivo; vivo entre las demás cosas que no puedes elegir.


 
Imagen de Lee Jeffries

INDOLENCIA



IN
Una moneda cae
Donde las moscas zumban

El televisor se enciende
Y en esa pantalla
El mundo también cae

DO
Un hombre termina de leer
Su libro de autoayuda
Luego va hacia su cuarto 

Y observa su almohada

Debajo de ella está la clave
De la felicidad

Saca su revólver
Lo alimenta con municiones
Y neurolingüística

Espera
Sonriendo
Llorando
Balbuceando
Que su mujer entre

El libro de autoayuda
Se ha vendido 

Como pan caliente

LEN
Machacarse los huesos
Cincelar arrugas
Sobre la piel 

De un recién nacido
Adoctrinar espejos
Vanidades
Adoctrinar armas
Para que la última bomba 

Reviente en las manos de un anciano

Volveremos a empezar
Y nos volveremos 

A equivocar

CIA
Los oigo rezar
Morder las cabezas de dioses
Lamer el esperma de los profetas

Los oigo repetir que el sufrimiento
No ha desaparecido
Y cierran las ventanas

Fuera
Los demás que no aprendieron
A morder cabezas de dioses
O lamer el esperma de los profetas
Duermen sobre descuentos y
Tarjetas de créditos

La hoguera 

Debe ser realmente inmensa
Y lo que se deba purificar
Realmente valioso


Imagen: Philippe Caza