domingo, 6 de octubre de 2013

OBSTRUCCIÓN




no hay poesía
no soy un poeta
(soy el animal que escogió 

en lugar de sangre, tinta invisible)
no hay espacio que me reduzca a palabras
(palabras: ornamento inútil 

entre un corazón frágil y un revólver)
no hay tiempo que me desmenuce en sílabas
(municiones que taladran paredes)
hablo de poesía
cuando dejo de hablar de poesía
aunque esté triste
aunque quiera arrancar mi piel
y regalársela a la mujer desnuda
que leyó los gemidos de mi dermis (destino)
postrada en la cama que quemé
por cuestiones de nostalgia (azar)

no hay poesía
y escucho llorar
y escucho el latido de las lágrimas
como hormigas incandescentes
que entran en la caverna de mi ano

no hay poesía
hay dolor
tragi-comedia

(vodevil barato; 
espejos de la alquimia; 
geometría de la desesperación)
muerte
(el acelerador de un Mustang del 80; 

un frasco repleto de xanax; 
una cartita cínica 
para los hijos que no vendrán)
hospitales atestados de metafísicos 

y argonautas
siquiátricos repletos de gatos esquizoides
y demiurgos paranoicos
hay una buena excusa para escribir un poema
pero esta noche quisiera culear con un ángel dipsómano
(culear es una palabra, 

ornamento inútil entre un corazón frágil 
y un revólver)
y que alguien haga el trabajo sucio
que alguien escriba un buen poema



Imagen de Albin Brunovsky



¿QUÉ DICE EL EPITAFIO DE CORSO?





has nacido
continuamente
porque recoges de la brea
los huesos de tus antecesores (fracasos sembrados en la ciudad)

has muerto
continuamente
afilando tus alas en las terrazas
de edificios de 13 pisos
hasta caer
antes de aprender a alzar el vuelo

lo que corre hacia el útero 

regresa al umbral de la oquedad
lo que llora con los ojos cerrados
lo que evita el nacimiento y la muerte
el dolor y el placer
no merece un epitafio

fuego purificador
abrázame







Imagen de Arno Rafael Minkkinen



MANUAL DEL AHOGADO



leí en unas viejas hojas
sobre un hombre encerrado 

en una jaula de carne
adulaba a los sátiros
y meneaba su miembro frente
a mujeres de placeres cercenados
que se atrevían 

a observar su semblante
por los barrotes 
de su marginalidad

terminé de leerlo 

y observé la pared blanca
que me custodia en la habitación
deletreé el título del libro 

para clavarlo en el cemento
hice un par de llamadas 

y dije a las personas que intenté querer
que lo sentía
pero hasta ahí llegaba 

mi perplejidad hacia el humano

nunca más salí de la habitación
nunca más vi una mujer que ilumine su mirada
cuando una palabra ronca abría sus piernas
jamás volví a esperar algo

el futuro vino
como una oleada de fantasmas
y ahí
en el tramo de la deuda con mis huellas
espero que alguien cierre este libro





Imagen de Jarek Kubicki




109_1.479



Tú alzas el muro del silencio.
Esta es mi palabra: (...)
¿Palabra?
Una medusa que atraviesa mi lengua

Tù alzas el muro del silencio.
Yo arrimo mi hombro a la trinchera de la palabra.
¿Palabra?

No vienes a mí como de costumbre.
Te adhiere a la comezòn en la tinta.
Tinta.
Es fiebre negra regada en aforismos.
Cripta de comisuras.
Es mi fe.
Tù eres mi fe.
Y veo al muro
Y rezo a su lado.
Te rezo.
Palabra: (109_1.479) 



Amén.



CARIZ



El cuerpo también es muerte,
muerte de ceremonia,
de florecer.
Arraigado a la idea de descomposición.

Vejez: Puente de deseo, cosido a una sombra
que desenvaina
su cariz y muerde la sonrisa que desahogas.

La noche es muerte;
el día es un columpio 

que regresa sin el niño que lanzaste.

La ausencia es una forma de morir,
de a poco, de las memorias, 

de las oportunidades.

Todo, es posible, que sea muerte.
¿Y las escaleras hacia arriba; 

y los ascensores descompuestos
y la fruta que se desnuda en tu boca; 

y la lágrima que cae sobre la piedra incandescente;
y las cortinas amarillas;
y los trabalenguas que van tras los trenes;
y los gemidos que ahogas en la costumbre?

¿Y los poemas que robaste en el cementerio;
y las flores que marchitaste en tus párpados?

Tantas cosas en un solo mundo,
en un solo cuarto,
en un solo soplo,
y todo debe morir.




Imagen de Arno Rafael Minkkinen