sábado, 22 de febrero de 2014

MUECA



escucho la voz del hastío
como si mil guitarras desafinadas  

se dieran de golpes contra todas las canciones
que no pueden entonar

veo los rostros de mis antecesores
comiendo el cordón umbilical de sus homúnculos
abriendo con un bisturí
grietas a las que llamarán destino

toco mujeres que han muerto
y las saco a bailar sobre el epitafio que escribieron
con sus lenguas laxas
antes de enterase que sus sexos serían olvidados
en la asepsia que trama el universo

hablo con palabras mutiladas
un tartamudo existencialista
por antojos nihilista
hablo como si escupiese una broma afilada
sobre los aguafiestas de una oficina repleta de relojes atrasados

dejo de escuchar la hoz con la que amenaza mi sombra

dejo de observar el zigzagueo de los helicópteros
que transportan comida a tierras
que son tan lejanas como mi piedad por ellas

dejo de tocar la áspera excitación
y me abro una cuenta bancaria y deposito
los cadáveres de la humanidad

dejo que crezca mi barba
y me dejo morir
así la mueca que contemples (se lo diré al hijo que asesiné)
será la mueca que gobierne tu rostro cuando aprendas a rendirte

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