miércoles, 13 de agosto de 2014

LABORATORIO





denle un mar
denle de comer poco
a veces mátenlo de hambre

déjenlo en paz cuando recoja conchas en la playa
y remoje sus pies en la espuma de sal.

traiciónenlo de todas las maneras conocidas;
denle de beber y de fumar

ahóguenlo en sus propias lágrimas
y luego díganle que llorar no es de poetas

abrácenlo cuando esté dormido y no se dé cuenta

déjenlo a la intemperie
y lancen la jauría hambrienta sobre su futuro
¡qué muerdan todo!
y que él solo vea desiertos y su sombra postrada
tres pasos más delante de los colmillos del fracaso

denle mujeres  que bailen  de lindas piernas
mujeres locas
bipolares
esquizofrénicas
 
denle cartas de amor y cerillos mojados
enciérrenlo por 10 años en un cuarto repleto de fantasmas
y libros

luego abandónenlo en la calle para que elija a qué esfinge escuchar 

a qué padre matar
a qué madre culiar
a qué edificio incendiar
a qué sala de cine olvidar
a qué mujer perseguir
a qué escena del crimen volver
a qué cementerio dejar flores
a qué dios golpear
a qué semáforo romper
a qué bus subir
en qué estación bajar


Para defenderse
denle la ironía y si es posible una navaja sin afilar
repleten sus bolsillos de somníferos
y billetes de baja denominación


Denle las direcciones de farmacias
de cárceles
de  hospitales
de bibliotecas
de su padre
de la cantina con rockola y mujeres de aliento de gasolina



déjenlo que envejezca
que corte sus uñas
que rompa sus bastones
que abrace su pasado

¡déjenlo escribir!
déjenlo escribir…
y por favor
denle un nombre




Ilustraciones: Jazz Buitrón