viernes, 8 de mayo de 2015

AÑOS DORADOS



jugaba en el escondite 
porque afuera las balas tenían inscritas mi nombre

pero ahí dentro
aún temblaba por cada sonrisa que dibujaba

¿será que los demonios conocen mis dientes?

y sabes
que desde esta lejanía de edades y rutas
puedo decirte aún que me sobran las sonrisas y a veces tiemblo
que débil he crecido
y torcido como el árbol que no da sombra al fatigado

prefiero escribir a terminar los acertijos
que mi muerte será como todas y que quedaré olvidado
en la periferia de la eternidad
y alguien caminará por el cementerio
y leerá los epitafios menos el mío

creeré que el anzuelo es de carne
creeré que fui una efigie de moscas

aquí los huesos que dejaste en la cuna
las orejas que tapaste para callar a los nudillos
me enseñaste tus fisuras y la profundidad de tu tristeza

aprendí a nadar en el dolor
aprendí a rezar con diazepam y un bate de báisbol
 
al final 
rompí los cráneos de inocentes
porque en esta paranoia todos son culpables

y aquí sus sesos
y aquí mis manos manchadas
y esas canciones para hacerme dormir
  ahora arrullan a mis fantasmas

quién regresa a casa
a esos años dorados
cuando un niño se escondía
y afuera todo estallaba
es el sabio que desprendió sus ojos
y abraza lo que tiene espinas

Imagen: Claudia Cid de álbum "contraste, valores, estructura, experiencias blanco y negro"Contraste, valores, estructura, experiencias blanco y negro.

1 comentario:

José Valle Valdés dijo...

A mi ver, te ha quedado muy bien el poema, amigo.

Abarzos